Proyecto

Casa Olivera

Casa Olivera - 2020

Medellín, Colombia

Área: 350 m2

Entre el pabellón y el refugio.

Ubicado a veinte minutos de la ciudad, el proyecto se emplaza en una parcela junto aun bosque. El tamaño reducido de la explanación disponible, condujo a una construcción compacta y a una apuesta espacial y técnica claramente definida. La casa se define a partir de una superficie continua que se pliega para formar dos muros laterales y un techo a dos aguas. Un cascarón revestido completamente en tabletas de concreto, dentro del cual se disponen los ambientes que encargó su propietario. El color oscuro del enchape de las fachadas y la geometría del volumen definen una expresión monolítica pero ligera al mismo tiempo, gracias a los ventanales que desdibujan las aristas de la pieza y que introducen luz natural al interior.

 

Un vació central de ocho metros de altura recibe a los visitantes. En él aparece una zona central vinculada a un balcón que se abre hacia el follaje de los árboles cercanos. La cocina se articula directamente con el salón comedor, mientras la habitación y el baño principal se ubican en un extremo de la planta rectangular, desde donde se puede salir a una terraza de madera. El segundo nivel alberga dos estancias conectadas por un puente que cruza el vacío. Una de ellas funciona como una oficina en casa, mientras la otra se utiliza como un salón de televisión y entretenimiento. Ambas gozan de una condición especial singular donde la cercanía con la cubierta hace que se comporten como buhardillas que se miran la una a la otra. Estos dos espacios están diseñados de tal forma que en un futuro puedan adaptarse para ser alcobas. Un semisótano alberga una habitación de huéspedes que sale a una pequeña zona verde, así como una lavandería que queda oculta de los espacios nobles de la vivienda.

El planteamiento estructural del proyecto no solamente garantiza la estabilidad de la construcción, sino que además hace parte de la estética del espacio. Una serie de costillas metálicas quedan a la vista en el interior para hacer énfasis en la forma del volumen y dejar ver la madera de los cielos y muros. Este sistema recuerda la fabricación de embarcaciones, donde los elementos de soporte y las cerramiento revelan su propia lógica constructiva. Las vidrieras plegadas sobre el plano vertical de las fachadas y el de la cubierta inclinada enmarcan el paisaje cercano de tal manera que se puedan ver las copas de los árboles desde adentro.

 

Construir suele ser una operación de adición..., una sumatoria de elementos que conforman un espacio. Sin embargo, aquí la espacialidad está mediada por el pliegue y el recorte de un plano que separa sutilmente el interior del exterior para habitar entre ambos. La lluvia y la vegetación dan forma a esta arquitectura intermedia entre el pabellón y el refugio, entre la cabaña y el invernadero. La flexibilidad de su diseño le permite reconfigurarse para una futura familia, siempre en torno al vacío concebido como un lugar para la reunión. Si la casa es más que la suma de sus partes, este proyecto trasciende su condición funcional para generar un ámbito doméstico casi inmaterial, donde cada parte puede jugar muchos papeles y donde el todo se mezcla con el paisaje y el cielo.

Diseño arquitectónico: A5 Arquitectura
Diseño interior: Adrede Diseño
Construcción: Ovalo Ingeniería
Mobiliario: Espacio Blanco
Fotografía: Mateo Soto
Texto: Rodrigo Toledo